Mostrando entradas con la etiqueta Máster Marketing Directo y Digital. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Máster Marketing Directo y Digital. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de agosto de 2014

Un nuevo modelo docente de máster



Imagen de www.mundanuscoaching.co.uk














¿Cuál debería ser el modelo docente para un máster de hoy? A lo largo de los últimos meses, el equipo de dirección académica del máster de Marketing Directo y Digital de la UPF-Barcelona School of Management hemos estado trabajando en dar respuesta a esta pregunta.

El reto que hemos asumido es poner en marcha un nuevo modelo docente para la próxima edición de nuestro programa, que iniciaremos el 23 de setiembre. Tenemos, pues, deberes para las vacaciones. De todas formas, la arquitectura de la propuesta a formular ya está decidida. Aquí van sus líneas maestras.

Concebir el máster como servicio

Creo firmemente que la formación de postgrado es un instrumento, no un fin: una herramienta al servicio de los objetivos de progreso profesional de las personas. En consecuencia, un máster debería concebirse como un "servicio", no como un "producto". En otras palabras, todo debería empezar con la pregunta "y tú, ¿qué necesitas?" en lugar de con la afirmación "esto es lo que hay".

El reto aquí es diseñar el máster -contenidos y metodología docente- alrededor de un proyecto que el participante sienta como propio, no impuesto desde la dirección académica: qué conocimientos -y con qué profundidad- requiere el participante para llevarlo a cabo; qué competencias necesita desarrollar para su crecimiento profesional y personal; y qué director de proyecto -tutor o mentor- es el más adecuado para su acompañamiento.

Diseñar las sesiones lectivas como eventos

"¿Para qué tengo que ir a clase si puedo leerme lo que se explicará en mi tableta... cuándo y dónde quiera?". Este es el pensamiento imperante en nuestros participantes de hoy día. Y lo bueno del caso es que tienen razón. En efecto, creo que la única justificación para estar presente en el aula, en una fecha y hora determinadas es que "allí va a pasar algo y, si no voy, me lo perderé".

En este sentido, otra vez la aplicación de conceptos de Marketing puede ayudarnos a encontrar una alternativa útil. Se trata de concebir las sesiones lectivas presenciales como si fueran un evento. Y en publicidad, sabemos que para sacar el máximo jugo a un evento, debemos planificar el antes, el durante y el después. Estoy convencido que la presencialidad quedaría plenamente justificada si diseñáramos las sesiones como "eventos", no como "clases".

Reinterpretar al docente como facilitador

En un post anterior ("El profesor-coach"), ya expresé mi opinión al respecto de cuál pienso que debe ser el rol del docente en la actualidad. Mi compañero del equipo de dirección académica, Albert G. Pujadas (@qtorb), me hizo llegar un post del blog de Raúl García González (@conektio) en el que se describían las cuatro cualidades del nuevo profesor: "Los nuevos roles del profesor: hacker, DJ, coach y community manager".

Un artículo francamente inspirador -y retador- para quienes amamos la docencia. A la vista de estos cuatro roles, se me ocurren otros tantos valores sobre los que sustentar dichos nuevos roles:

  • el afán de superación, para seguir aprendiendo continuamente y desaprender lo inútil aprendido
  • la creatividad, para conectar conceptos e ideas que, presentados unidos, aporten algo nuevo
  • la humildad, para escuchar antes de hablar y poder reconocer los conocimientos del otro
  • la co-operación, para que entre en juego la inteligencia colectiva del grupo en el aprendizaje

En definitiva, poner al participante en el centro

Desde siempre, la principal ocupación de la dirección académica ha sido la elaboración del programa académico y la formación del claustro docente. Una vez hecho esto, el curso estaba a punto para ser iniciado. A pesar de que cada participante viene con un bagaje diferente de conocimientos, experiencias e intereses, el programa es el mismo para todos.

El gran reto para nosotros es, pues, pasar de un enfoque "producto" a un enfoque "cliente". O sea, aplicarnos lo que predicamos en nuestras clases de Marketing. En consecuencia, el camino a recorrer será el de la personalización de los contenidos, teniendo como punto de partida lo que el participante ya sabe y poniendo el foco en los conocimientos que necesita incorporar según sus intereses y aspiraciones profesionales. Pero eso, será en la fase dos de nuestro nuevo modelo docente.

En pocas palabras, como en la moda, debemos pasar de la "confección" a la "sastrería a medida". Una vez más, la evolución pasará, curiosamente, por recuperar las cosas buenas del pasado.

lunes, 28 de octubre de 2013

Trabajo en equipo, una cuestión de valores














En nuestro mundo actual, digitalizado por todas partes, tendemos a despreciar muchos conceptos porque nos parece que han quedado "anticuados"; que ya no son "cool", ni "molan", vaya. En este sentido, es curioso comprobar como personas expertas en lo digital, muestran carencias significativas en sus relaciones interpersonales y, en consecuencia, en su capacidad de trabajar en equipo.

Me viene esta reflexión a la cabeza después de una semana en la que el trabajo en equipo ha sido precisamente el denominador común en las sesiones de nuestro máster de Marketing Directo y Digital. El martes, Albert Garcia Pujadas hizo trabajar al grupo-clase el lienzo de un modelo de negocio de forma coral; el jueves, yo les hice reflexionar por equipos en el modelo de relación marca-cliente; finalmente, el viernes tuvimos una sesión de teambuilding, facilitada por Manum Consulting Group, en la que los equipos de tesinas desarrollaron un "business game" de forma colaborativa.

Cuando finalizamos el teambuilding, hice una analogía entre la experiencia vivida y el trabajo a desarrollar por los equipos de tesinas en los próximos nueve meses. En el juego, vimos los clásicos defectos del trabajo en equipo: ausencia de objetivos claros de cada departamento; ignorancia sobre la aportación del equipo al objetivo común; falta de definición precisa de los roles de los miembros del equipo; escasez de comunicación intra e interdepartamental; etc.

Todo esto es lo que, si no se está atento, va a suceder en el desarrollo de las tesinas. Algo, por otro lado, habitual en las empresas y organizaciones del mundo real, claro. Las implicaciones de todo ello son el estrés, la desconfianza y el conflicto improductivo que nos llevan indefectiblemente a la ineficiencia del proceso de trabajo y al agotamiento personal.

¿Qué hacer para evitar todo esto? Algún "onliner" seguramente nos recetaría diversas herramientas digitales para la productividad personal y el trabajo colaborativo. Personalmente, no estaría en desacuerdo con ello. Sin embargo, no creo que la poción mágica para el trabajo en equipo radique en lo instrumental. Más bien pienso que está en el terreno de los principios y valores.

A menudo, en OgilvyOne me han pedido que diera la bienvenida a personas que se incorporan a la agencia (becarios y becarias, incluidos). Siempre les hago el mismo discurso: "si queréis triunfar en esta agencia debéis ser personas muy RARAS". Después de su sorpresa inicial, les describo lo que significa ese acrónimo (que acuñé hace años para captar su atención... y para acordarme de lo que debía decirles):

  • R de Respeto: a las personas y a sus ideas, la materia prima de la que vive el trabajo en equipo.
  • A de Afán de superación: si no luchas por saber cada día un poco más y ser un poco mejor, el producto de tu aportación al equipo será mediocre.
  • R de Responsabilidad: nuestro trabajo siempre es colaborativo; y un trabajo en equipo es una cadena de responsabilidades: si tú no cumples con las tuyas, perjudicas a los demás porque les dificultas cumplir con sus compromisos.
  • A de Alegría: el trabajo en equipo suele ser un "dragon-khan" emocional; para ser un buen jugador de equipo debes ser capaz de demostrar alegría vital, a pesar de los sinsabores del camino. El humor ayuda.
  • S de Servicialidad: el trabajo en equipo no puede entenderse de otra forma que no sea estar uno al servicio de los demás... y todos al servicio del objetivo común.
Pues ya ves, se trata de que cuando trabajes en equipo seas una de esas personas RARAS y que animes a tus compañeras y compañeros a serlo también. Aunque antiguos como la humanidad misma, los principios y valores nos siguen siendo imprescindibles para alcanzar nuestros objetivos en el siglo XXI.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Docencia, amor e ilusión
















El secreto para que te salgan bien las cosas en la vida: hazlas por amor a los demás. Por descontado, esto es especialmente verdad en una actividad como la docencia, que no tiene otro propósito que ayudar a los estudiantes a mejorar en sus conocimientos y competencias a fin de progresar en su vida profesional... y en "la otra".

A lo largo de nuestra trayectoria como estudiantes -"cole", universidad, escuela de negocios, o donde sea que hayamos estudiado-, nos hemos encontrado con "profesores amorosos". Los hemos distinguido rápidamente de los demás porque ellas y ellos daban lo mejor de sí mismos, poniendo sus conocimientos y experiencia a nuestro servicio... y no al de su ego.

La semana próxima darán comienzo la 20ª edición del máster de Marketing Farmacéutico y la 11ª del máster de Marketing Directo y Digital (ocho versiones en Barcelona y tres en Santiago de Chile). ¡Ya tengo ganas de conocer a nuestros nuevos participantes! Pasaremos más de nueve meses juntos durante los que vamos a disfrutar aprendiendo y creciendo como profesionales y como personas.

Seguro que todos ellos se sorprenderán cuando el primer día del curso les diga que "estamos aquí por amor" y que "todos y cada uno de los docentes estamos a vuestro servicio, no vosotros al nuestro". Sí, es curioso, pero estas frases siguen sorprendiendo. ¿Será que no es habitual oírlas en un aula?

A principios de esta semana, hemos tenido los claustros docentes de ambos programas. Una muestra de la implicación de los profesores es el alto nivel de asistencia que tuvimos. Algo realmente muy valorable en unos profesores que son profesionales en activo con agendas apretadísimas. Y ello es el mejor síntoma de la ilusión renovada que todos sentimos al inicio de cada curso.

En dichos claustros, debatimos a fondo el foco para este próximo curso: seguir evolucionando nuestra metodología docente para mejorar aún más la relación teoría-práctica de los programas. Lo expresamos diciendo que nuestros programas deben tener un carácter "how-to", es decir, que cada sesión debe servir no sólo para saber más sino para saber cómo aplicarlo a la práctica real.

Añadido a este reto, nos planteamos seguir introduciendo herramientas online que complementen la metodología presencial y que fomenten las habilidades digitales de nuestros participantes. Se trata de ayudarles a establecer su entorno de aprendizaje personal (PLE: personal learning environment). El objetivo de todo ello: aprender a aprender.

Preparados, listos... ¡ya! Todo a punto para empezar el nuevo curso. Un año más, los docentes estamos ilusionados para ilusionar a nuestros participantes desde el primer día de clase... con todo nuestro amor. 

sábado, 20 de julio de 2013

Fin del MIF-11: conclusiones y aprendizajes
















En el post anterior reflexionaba sobre los aprendizajes obtenidos en la 8ª edición del máster de Marketing Directo y Digital. Ahora le toca el turno al máster de Marketing Farmacéutico que, como quien no quiere la cosa, ha cumplido su 19ª edición... ¡que se dice pronto!

Un año más, la defensa pública de las tesinas ha puesto un broche de oro al programa. En las tardes de los pasados días 8 y 10 de julio, los seis equipos de tesinas hicieron la exposición pública de sus trabajos. Todas las presentaciones tuvieron un nivel alto y fueron reflejo de unos planes de marketing de muy alta calidad profesional.

Los proyectos de las tesinas tuvieron la diversidad de siempre: Abilify (antipsicótico de Otsuka), Betaferon (esclerosis múltiple de Bayer); Fluimucil (mucolítico de Zambon); Antán (antimigrañoso de Lilly); Aknenormin (antiacneico de Almirall); Diován (antihipertensivo de Novartis).

Todos ellos suponían retos de marketing muy distintos. Respectivamente:
  • asumir la gestión comercial completa tras finalizar la co-promoción con otro laboratorio
  • defender una posición de liderazgo frente a un bioequivalente
  • relizar el switch de prescripción a OTC, con cambio de marca incluido
  • lanzar un nuevo producto en una categoría desconocida para el laboratorio
  • competir frente a 7 productos con el mismo principio activo ya establecidos en el mercado
  • gestionar el ciclo de vida de un producto maduro frente a la entrada de genéricos
Después de ver estos trabajos y sus presentaciones, así como de leer las valoraciones finales de los participantes sobre el máster, aquí van algunas reflexiones: 
  1. En septiembre 2012, la mayoría de los participantes -esencialmente provenientes de Ciencias de la Salud- no habían hecho un plan de marketing en su vida. Nueve meses más tarde, han sido capaces de elaborar uno y defenderlo en público con gran profesionalidad. ¡Gran [trans]formación!
  2. Los tutores son una pieza fundamental en el proceso de aprendizaje de los participantes: les ayudan a convertir el "saber" en "saber hacer".
  3. A veces sucede que no todos los integrantes de un equipo se esfuerzan por igual ni aportan lo mismo al proyecto. Lo que sí sucede siempre es que quienes más se esfuerzan, más rendimiento le sacan a su inversión en el máster.
  4. Los participantes han demostrado que son capaces de tener nuevas formas de pensar en los clientes, mucha creatividad en las estrategias y los planes de acción y un buen dominio de los medios y las herramientas del marketing digital: ellas y ellos serán el relevo de los marketeers del siglo XX.
  5. El nivel de satisfacción con el máster sigue siendo muy elevado: de los 25 participantes que respondieron a la encuesta final -sobre un total de 28- sólo dos indicaron que no recomendarían el programa: un índice de recomendación del 92% (en los dos años anteriores, 96%).
  6. Año tras año, el máster consigue este alto nivel de satisfacción. El secreto es la profesionalidad y el compromiso de los 42 profesores del claustro docente -todos ellos profesionales de primer nivel del sector farmacéutico- que con gran generosidad ponen al servicio de los participantes su experiencia y su dedicación. ¡Muchas gracias a todos ellos!
  7. En esta edición, hemos puesto en marcha el blog del máster. Personalmente, tenía dudas sobre la voluntad de participación de los alumnos en el mismo. Mis temores eran infundados: hasta la fecha, un total de 23 participantes han escrito 57 entradas, un buen número de las cuales reflexionan sobre "farma digital". ¡Recomiendo entusiastamente su seguimiento!
  8. Las prácticas profesionales en empresas del sector proporcionan -y siguen proporcionando hasta septiembre- una primera experiencia en un departamento de marketing farmacéutico (o en una agencia healthcare) para los 19 participantes que las han llevado a cabo. ¡Muchas gracias a las 12 empresas que les han ofrecido estas oportunidades!
  9. El propósito último de este máster es el progreso profesional de sus participantes. Y, para quienes no tienen trabajo, proporcionarles oportunidades laborales. Para nuestra satisfacción, a lo largo del curso dos participantes han sido contratados por sendas empresas; adicionalmente, nuestra bolsa de trabajo acaba de recibir dos ofertas de trabajo dentro de esta misma semana. ¡Bravo!
  10. Una reflexión final: los grandes cambios que está sufriendo el sector hacen imprescindible evolucionar constantemente tanto los contenidos como la metodología docente. Lo venimos haciendo significativamente en los últimos tres años; nuestro reto es seguir impulsando estos cambios en beneficio de los participantes de la próxima edición: ¡la 20ª!
Un año más, podemos decir aquello de "misión cumplida". Los esfuerzos de muchos se han visto compensados con el enorme progreso de los participantes. ¡Enhorabuena a todos ellos y ellas por su dedicación y perseverancia en el aprendizaje!

Y, por encima de todo, ¡muchas gracias a todos por el cariño que siempre nos demostráis!

domingo, 7 de julio de 2013

Fin del MMDD-8: aprendizajes obtenidos

















El cierre de una edición del máster siempre es un buen momento para hacer balance de los aprendizajes obtenidos. Porque no sólo los participantes aprenden cosas en el máster; quienes somos responsables de la dirección académica, también... si tenemos los ojos, los oídos y el corazón suficientemente abiertos, claro.

Parece que fue ayer cuando iniciábamos la octava edición del máster de Marketing Directo y Digital... ¡y lo que realmente hicimos ayer fue terminarlo! Los nueve meses y medio que ha durado el programa nos han pasado a todos volando: una buena ocasión para recordar que la vida pasa así de rápido, tanto si haces cosas útiles para tu progreso como si pierdes el tiempo en banalidades.

Las presentaciones de las tesinas hechas por los seis equipos durante el viernes y el sábado fueron la "prueba del algodón" del aprendizaje obtenido por los participantes a lo largo del máster. De forma muy mayoritaria, el nivel de las presentaciones fue realmente alto, tanto en los contenidos como en las exposiciones.

Después de vivir estas presentaciones, de hablar con los participantes durante el "almuerzo-fin-de-máster" y de leer los cuestionarios de sus evaluaciones finales, aquí va un decálogo de aprendizajes obtenidos o reafirmados:

  1. El máster supone un antes y un después para la mayoría de los participantes... les [trans]forma.
  2. Los participantes no sólo se llevan conocimientos ("saber") y capacidad de aplicarlos ("saber hacer"). También desarrollan competencias y actitudes clave para su vida real: el liderazgo personal, el trabajo en equipo, la negociación, la comunicación en público, el uso de las herramientas digitales o la gestión del estrés, entre otros. Y, por descontado, a lo largo del máster construyen un activo de valor incalculable para el resto de su vida: las relaciones con compañeros y profesores.
  3. Las posibilidades y oportunidades que ofrece el máster son iguales para todos... pero unos deciden sacarles más jugo que otros. En consecuencia, unos obtienen un mayor retorno a su inversión -de dinero, tiempo y energía- que otros.
  4. Las tesinas suponen la columna vertebral del programa puesto que implican la aplicación de todo lo trabajado a una empresa/institución real. Este año, los proyectos han sido: Barcelona International Sailing Center (BISC), BarcelonActua, Ulabox, Foxize School, Doctoralia y Planet Fans. ¡Gracias a todos ellos por su contribución a la docencia práctica del máster!
  5. Para conseguir la atención de la audiencia durante su defensa del proyecto, los equipos han hecho gala de una creatividad excelente: nos han hecho salir y volver a entrar al aula; nos han repartido etiquetas con palabras clave; nos han regalado cajas con productos para incentivar nuestras respuestas; nos han mostrado audiovisuales de creación propia; nos han enganchado papeles debajo de las mesas... Resultado: ¡han conseguido nuestra atención durante seis horas (3+3)!
  6. También hemos tenido una magnífica innovación en el formato de una de las exposiciones: una presentación sin ppt, ni keynotes, ni prezi. Sólo pizarra y rotuladores... y mucha valentía, claro. Muy curioso: ha sido un buen ejemplo de que innovar, a menudo, es volver a lo de antes. Tomemos nota.
  7. La función del tutor es clave... y muy complicada. No sólo se trata de orientar y guiar al equipo durante todo el proyecto sino que deben además ejercer de psicólogos, coaches, mediadores, negociadores, motivadores y coordinadores. En una palabra: deben ser unos líderes genuinos para su equipo: hacer que las cosas se hagan y desarrollar los talentos de sus personas.
  8. El ser o no ser de un máster como el nuestro reside en conseguir un alto nivel de recomendación por parte de quienes lo han cursado. Un año más, tenemos una intención de recomendación muy elevada en la encuesta de satisfacción: 26 sobre 28 lo recomendarían; uno no lo recomendaría... y uno se olvidó de responder a esa pregunta (¿será posible conseguir un 100% de respuestas algún año? No desistiremos hasta conseguirlo).
  9. La clave para ese nivel de satisfacción tiene un nombre: claustro docente. Por tanto, gracias de todo corazón a todos los profesores y profesoras por su talento, dedicación y generosidad.
  10. Finalmente, no todo sale bien, claro. Algunos participantes se han enfrentado con dificultades no previstas y, obviamente, no deseadas. Como en la vida misma. Para ellas y ellos, la clave será su actitud frente a dichas dificultades. La pregunta que les permitirá obtener aprendizajes útiles es: "¿para qué me ha pasado esto?". La respuesta les conducirá a su crecimiento personal. En cambio, si la pregunta que se formulan es "¿quién tiene la culpa de esto que me ha pasado?" --y la respuesta es "la culpa la tiene este o aquella"-- sólo les llevará al resentimiento y a la frustración. Y será una oportunidad de aprendizaje perdida.
Bueno, termino. En realidad, pensaba también comentarte los retos a los que debemos dar respuesta en próximas ediciones del máster.  De momento, lo dejo aquí. Será en otro post. Ya está bien para ser domingo por la tarde ;-)

lunes, 24 de junio de 2013

¿Para qué sirve un máster hoy?




¿Sólo para ampliar y/o profundizar conocimientos? Por descontado, un máster debe servirte para ello. Pero no debe ser ese el único propósito de cursar uno. A mi entender, los meses que dura un máster deben servirte prioritariamente para provocar tu [trans]formación, tanto profesional como personal.

Me referiré únicamente a los másteres que tienen una orientación profesionalizadora, no a los que preparan para un doctorado... francamente, de los primeros acumulo 20 años de experiencia y de los segundos, ninguno ;-)

En los tiempos que corren, el acceso al conocimiento y a contenidos especializados de calidad, se ha convertido en algo no sólo fácil sino también gratuito. Ya sabes: wikipedia, slideshare, infinitos blogs temáticos y, últimamente, las MOOC de las mejores universidades del mundo, son magníficos ejemplos de ello.

Siendo esto así --y más que evolucionará--, un máster debe aportarte mucho más que conocimientos. En concreto, además de "saber", debe proporcionarte "saber hacer", "querer hacer" y "poder hacer". Me explico:

1. "Saber".  Para este objetivo, el programa de un máster debe seleccionar los contenidos que te proporcionen los modelos de pensamiento adecuados para que los conocimientos que obtengas no sean efímeros (especialmente en aquellas disciplinas que evolucionan muy rápidamente como el Marketing y la Comunicación). Además, los contenidos deben escogerse de forma que no sólo sean actuales sino que tengan un largo recorrido futuro. Finalmente, el conocimiento debe ser inspirador para permitirte ir más allá del mismo y ayudarte a impulsar tus proyectos (ya sean propios o de terceros).

2. "Saber hacer". En el pragmático mundo de la empresa --y de las organizaciones que necesitan competir--, saber algo pero ignorar cómo llevarlo a la práctica es, en realidad, no saber. Para ello, los conocimientos que obtengas en un máster deben traspasar el perímetro de lo teórico y conceptual para pisar de lleno el terreno de la aplicación práctica. Este objetivo es primordial para que seas capaz de demostrar el retorno a la inversión de tu contratación... o, por descontado, posibilitarte la puesta en marcha de tu propia iniciativa emprendedora.

3. "Querer hacer". Desarrollar las competencias, habilidades y actitudes necesarias para llevar a cabo tu actividad profesional, será tan importante como tener los conocimientos adecuados y saberlos aplicar: competencias como el autoconocimiento para tu propio liderazgo personal o la empatía, para ser capaz de trabajar eficientemente en equipo, negociar con eficacia o gestionar bien los conflictos; habilidades, muy especialmente en materia de herramientas digitales para optimizar tu productividad y, más importante aún, para gestionar tu propia marca personal; y actitudes, como el respeto, la responsabilidad, el espíritu de servicio y el comportamiento ético.

4. "Poder hacer". Finalmente, todo lo anterior te servirá de bien poco si no tienes dónde desarrollarlo. Para ello, un máster debe proporcionarte oportunidades laborales, tanto si prefieres trabajar para un tercero como si quieres hacerlo como emprendedor de tu propio negocio. Y debe hacerlo de diversas formas. Por ejemplo, proporcionándote prácticas profesionales que complementen de verdad lo que estés estudiando; acceso a una bolsa de trabajo seria y eficaz; y, sobre todo, un networking amplio y cualificado de profesores, compañeros de promoción y alumni.

Estos cuatro objetivos son los que siempre hemos perseguido los equipos de Dirección Académica, tanto del Máster en Marketing Farmacéutico como del Máster en Marketing Directo y Digital en la Barcelona School of Management-UPF.

O sea, que si estás considerando hacer un máster sobre estas disciplinas, no dudes en asistir a sus sesiones informativas... o en recomendarlas, si ya has hecho alguno de ellos.

Gracias anticipadas por ello ;-)

domingo, 16 de junio de 2013

"Sesiones 2.0": aprovechando el conocimiento de los alumnos

Imagen de Chris Sloan

















¿Sólo el profesor tiene conocimientos sobre las materias que imparte? Por descontado, en las que imparto yo --Marketing y Comunicación-- la respuesta es: ¡en absoluto! Los alumnos ya poseen muchos conocimientos adquiridos sobre esas materias y, por descontado, toneladas de experiencia propia... y de sentido común.

Si esto es así, ¿por qué desaprovechar dichos conocimientos y limitarnos a los del profesor? ¿No sería más enriquecedor plantear las clases de forma que quien supiera algo sobre la materia lo compartiera con el resto del grupo? En definitiva, poner al servicio del aprendizaje de los estudiantes la inteligencia colectiva de profesores y alumnos.

Bajo este concepto nacieron las "Sesiones 2.0". Primero las puse en marcha en mi asignatura Marketing Directo y Promocional en la UPF. Viendo que funcionaban bien, las introdujimos también en el Máster de Marketing Directo y Digital de la BSM-UPF. El principio sobre el que se basan es el anteriormente explicado; sin embargo, las puestas en práctica son diferentes.

En la universidad, la mecánica es la siguiente. Los estudiantes de la asignatura disponen desde el primer día de todos ppt que utilizaré a lo largo de la asignatura. Por tanto, disponen de todos los contenidos por avanzado. Los equipos que se constituyen para realizar un trabajo grupal, deben además preparar una de las sesiones del curso. Se trata pues de que impartan ellos la clase. La preparan basándose en mi documentación y buscando ejemplos por su cuenta que ilustren los conceptos de la sesión.

En el máster, el procedimiento es un poco diferente. Al inicio del programa, y a la vista del calendario de sesiones de todo el curso, los participantes deben seleccionar al menos una sesión en la que colaborar con el profesor correspondiente. Esta colaboración puede tener distintas formas: aportar un caso real vivido que ilustre los conceptos de la sesión; enriquecer los ejemplos con otros buscados por el participante; o, incluso, preparar la sesión con el profesor e impartirla conjuntamente. En definitiva, los participantes hacen más que nunca honor a esa denominación participando en la docencia.

Con esta metodología, los beneficios son claros para los estudiantes:

  • los que dan las clases deben verdaderamente aprenderse bien la materia... y, de paso, se dan cuenta de lo que supone "hacer de profes";
  • los que escuchan, lo hacen con mayor atención por respeto a sus colegas... y porque saben que luego les va a tocar a ellos estar en su lugar;
  • finalmente, para unos y otros, la responsabilidad de la co-evaluación (en la universidad, ellos mismos puntúan a cada equipo).
Pero también también tiene ventajas para los profesores:
  • consiguen enriquecer los contenidos de sus sesiones;
  • desarrollan una mayor interactividad con los alumnos;
  • logran unas sesiones mucho más dinámicas... y menos cansadas para ellos;
  • y como resultado, las puntuaciones a su docencia son mejores.

Invito a mis alumnos y Alumni --y a quien le apetezca, claro-- a opinar sobre esta metodología. Seamos consecuentes y pongamos la inteligencia colectiva al servicio de su mejora. ¿Alguna sugerencia?

domingo, 19 de mayo de 2013

[trans]Formación


Imagen libre de derechos: Diamond and piece of coal

Durante años he utilizado una frase de Herbert Spencer (1820-1903) para definir lo que pienso sobre el propósito de la formación: "El gran objetivo de la educación no es el conocimiento sino la acción".

Siempre me ha parecido que la formación que simplemente pretende trasladar conocimientos, se queda corta. Bueno, al menos, en el tipo de formación que llevo haciendo en los últimos 20 años. El propósito de todas esas actividades docentes ha sido siempre conseguir que los estudiantes integren los conocimientos adquiridos en su día a día, profesional y personal.

Al terminar el curso, muchos de nuestros participantes en el Máster de Marketing Farmacéutico y el Máster de Marketing Directo y Digital,  nos confiesan que "el máster les ha transformado". Seguro que no utilizarían esta expresión si únicamente hubieran sacado unos buenos conocimientos de Marketing de los nueve meses de programa.

No. Sacan mucho más. Yo lo denomino [trans]formación. O lo que eso significa: dar un salto significativo tanto en el Saber como en el Ser. Porque, al fin y al cabo, en unas disciplinas tan dinámicas como son el Marketing y la Comunicación, una buena parte de los conocimientos tienen fecha de caducidad.

Lo que sí tiene vigencia de por vida es la transformación de la persona en las cuatro dimensiones del ser humano: mental, física, emocional y espiritual. Dimensiones que, llevadas al terreno de la docencia, podríamos traducir libremente en intelecto, esfuerzo, pasión y ética.

O así me lo parece. ¿Y a ti?