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sábado, 12 de octubre de 2013

Crea tu propio futuro

www.angelacolls.com













¿Cuál es el acto creativo supremo de un ser humano? Sin ninguna duda, su propia vida. Reflejamos nuestra creatividad más elevada no tanto en aquello que producimos sino en lo que estamos siendo.

Ayer, 11 de octubre, se cumplieron diez años de mi dimisión como DG en Ogilvy. ¿Por qué dimití... o mejor dicho, para qué lo hice? La respuesta es que deseaba tener una vida más equilibrada y, sobre todo, dedicarme sólo a lo que realmente me apasiona: ayudar a los demás a progresar.

Diez años después, puedo decir que disfruto con todo lo que hago y que trabajo sólo con quien disfruto. Todo un privilegio. Y el motivo de ello es que siento que todas mis actividades están alineadas con mi misión; lo vivo así en mis diferentes roles: como docente, director académico, asesor estratégico, coach y también como marido y padre.

Echando la mirada atrás, recuerdo demasiados años vividos con mucha ansiedad profesional y disfrutando poco de lo que más me gustaba: la docencia; familiarmente, mucho desequilibrio y poco disfrute del crecimiento de mis hijos. Todo ello me provocaba un sentimiento de alta insatisfacción con la vida que llevaba... hasta que dije ¡basta!

Como puedes imaginar, tomar esa decisión no fue sencillo. Mis pensamientos siempre se debatían entre el ángel y el demonio interiores. El primero, animándome a perseguir mis sueños y a no conformarme con una vida mediocre, sin objetivos propios y trabajando a destajo para quienes sí los tienen. El segundo, advirtiéndome de todos los riesgos y peligros imaginables: "perderás tu puesto de trabajo y con él tus ingresos, tu coche de empresa, tu estatus social y, con ello, abocarás a tu familia a una incertidumbre total".

Bueno, ya puedes imaginar quién de los dos ganó. Por cierto, el perdedor no tenía razón: sus catastróficas admoniciones resultaron todas falsas.

En los seminarios in-company que imparto sobre Creatividad e Innovación, siempre animo a los participantes a que, en algún momento de su vida, dimitan. Sí, ya sé que dimitir no es un verbo que se conjugue a menudo en nuestro país. Mejor: quienes lo hagan se diferenciarán de quienes no se atreven. Dimitir de algo implica decidir a favor de ti mismo.

Por cierto, si te preguntas cómo fue mi proceso interior hasta ser capaz de comunicar mi decisión a mi jefe, te diré que siguió las fases típicas en la toma de decisiones del ser humano: emoción-razón-emoción.

El cúmulo de emociones iniciales eran la frustración, la tristeza y la rabia. La elaboración racional significó un viaje a mi interior recuperando la autoestima, siendo capaz de racionalizar que si fui capaz de conseguir lo que había logrado, también sería capaz de ganarme la vida de alguna otra forma.

En la tercera y decisiva fase, el trabajo emocional consistió en dominar el miedo, casi terror, de saltar al vacío y enfrentarme a lo desconocido. Creo que la emoción que sustituyó al miedo y me llevó a la acción fue el amor. Sí, el amor hacia los míos -no quería una vida así para ellos- y hacia mí mismo -soñaba en dedicarme más intensamente a la docencia.

Ayer se cumplían diez años de comunicar mi decisión. Hoy se cumple una década del inicio de una nueva vida, de la vida que diseñé para mí.

Mi mayor acto creativo.

domingo, 7 de julio de 2013

Fin del MMDD-8: aprendizajes obtenidos

















El cierre de una edición del máster siempre es un buen momento para hacer balance de los aprendizajes obtenidos. Porque no sólo los participantes aprenden cosas en el máster; quienes somos responsables de la dirección académica, también... si tenemos los ojos, los oídos y el corazón suficientemente abiertos, claro.

Parece que fue ayer cuando iniciábamos la octava edición del máster de Marketing Directo y Digital... ¡y lo que realmente hicimos ayer fue terminarlo! Los nueve meses y medio que ha durado el programa nos han pasado a todos volando: una buena ocasión para recordar que la vida pasa así de rápido, tanto si haces cosas útiles para tu progreso como si pierdes el tiempo en banalidades.

Las presentaciones de las tesinas hechas por los seis equipos durante el viernes y el sábado fueron la "prueba del algodón" del aprendizaje obtenido por los participantes a lo largo del máster. De forma muy mayoritaria, el nivel de las presentaciones fue realmente alto, tanto en los contenidos como en las exposiciones.

Después de vivir estas presentaciones, de hablar con los participantes durante el "almuerzo-fin-de-máster" y de leer los cuestionarios de sus evaluaciones finales, aquí va un decálogo de aprendizajes obtenidos o reafirmados:

  1. El máster supone un antes y un después para la mayoría de los participantes... les [trans]forma.
  2. Los participantes no sólo se llevan conocimientos ("saber") y capacidad de aplicarlos ("saber hacer"). También desarrollan competencias y actitudes clave para su vida real: el liderazgo personal, el trabajo en equipo, la negociación, la comunicación en público, el uso de las herramientas digitales o la gestión del estrés, entre otros. Y, por descontado, a lo largo del máster construyen un activo de valor incalculable para el resto de su vida: las relaciones con compañeros y profesores.
  3. Las posibilidades y oportunidades que ofrece el máster son iguales para todos... pero unos deciden sacarles más jugo que otros. En consecuencia, unos obtienen un mayor retorno a su inversión -de dinero, tiempo y energía- que otros.
  4. Las tesinas suponen la columna vertebral del programa puesto que implican la aplicación de todo lo trabajado a una empresa/institución real. Este año, los proyectos han sido: Barcelona International Sailing Center (BISC), BarcelonActua, Ulabox, Foxize School, Doctoralia y Planet Fans. ¡Gracias a todos ellos por su contribución a la docencia práctica del máster!
  5. Para conseguir la atención de la audiencia durante su defensa del proyecto, los equipos han hecho gala de una creatividad excelente: nos han hecho salir y volver a entrar al aula; nos han repartido etiquetas con palabras clave; nos han regalado cajas con productos para incentivar nuestras respuestas; nos han mostrado audiovisuales de creación propia; nos han enganchado papeles debajo de las mesas... Resultado: ¡han conseguido nuestra atención durante seis horas (3+3)!
  6. También hemos tenido una magnífica innovación en el formato de una de las exposiciones: una presentación sin ppt, ni keynotes, ni prezi. Sólo pizarra y rotuladores... y mucha valentía, claro. Muy curioso: ha sido un buen ejemplo de que innovar, a menudo, es volver a lo de antes. Tomemos nota.
  7. La función del tutor es clave... y muy complicada. No sólo se trata de orientar y guiar al equipo durante todo el proyecto sino que deben además ejercer de psicólogos, coaches, mediadores, negociadores, motivadores y coordinadores. En una palabra: deben ser unos líderes genuinos para su equipo: hacer que las cosas se hagan y desarrollar los talentos de sus personas.
  8. El ser o no ser de un máster como el nuestro reside en conseguir un alto nivel de recomendación por parte de quienes lo han cursado. Un año más, tenemos una intención de recomendación muy elevada en la encuesta de satisfacción: 26 sobre 28 lo recomendarían; uno no lo recomendaría... y uno se olvidó de responder a esa pregunta (¿será posible conseguir un 100% de respuestas algún año? No desistiremos hasta conseguirlo).
  9. La clave para ese nivel de satisfacción tiene un nombre: claustro docente. Por tanto, gracias de todo corazón a todos los profesores y profesoras por su talento, dedicación y generosidad.
  10. Finalmente, no todo sale bien, claro. Algunos participantes se han enfrentado con dificultades no previstas y, obviamente, no deseadas. Como en la vida misma. Para ellas y ellos, la clave será su actitud frente a dichas dificultades. La pregunta que les permitirá obtener aprendizajes útiles es: "¿para qué me ha pasado esto?". La respuesta les conducirá a su crecimiento personal. En cambio, si la pregunta que se formulan es "¿quién tiene la culpa de esto que me ha pasado?" --y la respuesta es "la culpa la tiene este o aquella"-- sólo les llevará al resentimiento y a la frustración. Y será una oportunidad de aprendizaje perdida.
Bueno, termino. En realidad, pensaba también comentarte los retos a los que debemos dar respuesta en próximas ediciones del máster.  De momento, lo dejo aquí. Será en otro post. Ya está bien para ser domingo por la tarde ;-)